“Los medios ante los modelos de suscripción”, de Pepe Cerezo

“Vivimos un momento histórico, que marcará el devenir de los medios. Es posible que alguno no sobreviva”

Venimos de un mundo que no era digital. Los medios y los periodistas vivían muy alejados del negocio hace apenas 10 o 15 años. En la actualidad, esto ya no es así. En un mundo líquido, es decir, un mundo en el que todo se transforma con gran celeridad, los periodistas y, por supuesto, los futuros periodistas, deben conocer todo lo relativo a los modelos de negocios (posicionamiento web (SEO), marketing digital, branded content…), pues esto les permite interpretar mejor el mundo digital y, por ende, acercarnos al usuario y narrar de mejor manera tanto las historias como las noticias.

¿Por qué ahora?

En los últimos años, la publicidad digital ha dado un giro de 180 grados. Los medios clásicos, acostumbrados a vivir de ella en su edición en papel, implementaron un modelo idéntico a su formato en la web. Publicidad, publicidad y más publicidad. Sin límites ¿El resultado? Un fracaso rotundo. Devaluación. La publicidad ya no aporta los ingresos necesarios para subsistir.

Google y las redes sociales, fundamentalmente Facebook, por su parte, optaron por el modelo antagónico de la escasez. Generar escasez para que los anunciantes se vean obligados a pagar para no ser irrelevantes. Una escasez, por cierto, creada de forma artificial para maximizar beneficios. Este es el motivo por el que hoy en día entre el 70 y el 80% de la publicidad digital se encuentra en manos de estas grandes compañías.

Los medios, por fin, se dieron cuenta de la necesidad de reinventarse para monetizar su labor y subsistir. Surgen así modelos alternativos como el de suscripción. En un primer momento, no obstante, estos modelos no funcionaron por varios motivos, el fundamental fue el desconocimiento del mundo digital, pues se trataron de implementar las mismas estrategias que funcionaban en otros medios como la televisión. Los usuarios cayeron y, con ellos, los ingresos con publicidad. Desastre absoluto. La solución no es otra que establecer lazos con el lector, una relación de confianza que, en muchos casos, han evitado las mismas redes sociales.

Visto el fracaso del modelo de suscripción más férreo, han ido surgiendo modelos alternativos, más “amables”. El modelo poroso permite el acceso libre a modo de prueba. A posteriori, a pagar. Esto permite que la publicidad no caiga, ya que la audiencia sigue entrando. El modelo freemium, por su parte, ofrece algunos contenidos gratuitos y otros de pago. Es decir, un servicio mínimo gratuito y uno superior y exclusivo de pago. Así los medios con mayor capacidad de exclusiva continúan cerrando progresivamente la parte libre. Todo ello hace pensar que nos encaminamos hacia modelos totales de pago por productos y servicios. Por último, cabe destacar el modelo de membresía, es decir, el de “socios” de un “club”. El más claro ejemplo es el de The Guardian. En España el caso más similar es eldiario.es. Lo fundamental es compartir punto de vista con los periodistas. Así pues se trata de un ejercicio muy potente de creación de marca y estilo, con productos muy específicos y nuevos perfiles.

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