Los medios de comunicación cumplen, por norma general, una labor fundamental de transmisión de información hacia los ciudadanos. El derecho a la información es, por tanto, una de las bases sobre las cuales se asientan las sociedades libres y democráticas. Sin embargo, es bien cierto que los medios no atraviesan su mejor momento en lo que a monetización de su actividad se refiere. No es ningún secreto que una gran cantidad de medios se han visto abocados al cierre en los últimos años. En ese contexto, únicamente han logrado sobrevivir los más poderosos, es decir, aquellos con una larga trayectoria a sus espaldas y que, además, cuentan con el respaldo financiero del poder económico. Otros, con el fin de mantener viva su actividad, se han visto obligados a reinventarse. Del papel al formato digital y de los ingresos exclusivos por ventas y publicidad a otros modelos de negocio alternativos, como los suscriptores.
La crisis que atraviesan los medios se ha visto agudizada en las últimas semanas fruto de la pandemia mundial del Covid-19. El coronavirus ha provocado, entre otros muchos males, una importante disminución de los ingresos por publicidad, a pesar de que las audiencias están arrojando muy buenos resultados. Este hecho ha obligado nuevamente a los medios a reinventarse y darle una vuelta de tuerca a sus contenidos y a sus diferentes modelos de negocio. Se trata, en último término, de sobrevivir a esta epidemia mundial.
Tal y como afirma el periodista Víctor Sáinz en el diario El País, “cuando el periodismo es más necesario que nunca, cuando más se demanda información de calidad y más se valora su función de servicio público, la situación de los medios de comunicación se vuelve ruinosa. Las asociaciones de editores de prensa y las de radio y televisión privadas han lanzado un grito de alerta porque, pese a las audiencias disparadas y un fuerte despliegue informativo, la publicidad se ha desplomado como consecuencia del parón de la economía y las medidas de emergencia ante la crisis del coronavirus. Y esto amenaza, advierten, con desencadenar un proceso de ajuste más duro incluso que el emprendido tras la crisis de 2008, que implicaría una fuerte destrucción de empleo si no el cierre de cabeceras y emisoras”.
Para salir indemne de esta situación, al margen de las medidas ya tomadas, tales como las reducciones de plantilla y salario, los medios piden al gobierno un apoyo específico que garantice el sostenimiento de su actividad. Entre las medidas planteadas se encuentran el establecimiento de créditos blandos, bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social y el incremento de los ingresos por publicidad institucional.