Entrevista a Javier Moya – Revista DON: cultura popular para mayorías selectas

Portada de la revista Don

En la entrevista de hoy contamos con Javier Moya, socio fundador de la productora editorial The Tab Gang, empresa editora de la revista DON, y creadora de contenidos audiovisuales y editoriales para marcas, compañías y medios. Tal y como se autodefine en www.revistadon.com, DON es “una revista mensual de estilo de vida que nace con la sana intención de a) entretener, informar y sorprender a los lectores, b) explorar las inmensas posibilidades de las tablets y, quién sabe, revolucionar la forma de hacer revistas y c) servir a sus esforzados y atractivos editores de pasaporte para acceder a ese mundo de lujo, fortuna y decadencia al que siempre han querido pertenecer, faltaría más”.

De forma interactiva y audiovisual, DON recoge “cultura popular para mayorías selectas”. En sus pantallas, que no hojas, encontramos “moda y estilo de vida, personalidades y personajes interesantes, música en directo, tebeos interactivos, criaturas de buen ver, humor, pistas para salir, divertirse, comer y comprar…”.

Una firme declaración de intenciones: “basta ya de remilgos. Las manos fuera. A tocar todo el mundo”. Hagámosle caso.

– ¿Cómo surgió la idea de llevar a cabo este proyecto? Es decir, ¿cuáles eran los objetivos buscados creando una revista para tabletas tan interactiva y con esa multimedialidad integrada que la caracteriza?

Todo comenzó, como casi todo en la vida, por un sinfín de factores. En 2012, en un momento delicado de los medios de comunicación con el inicio del declive ya irremediable de los medios en papel y experimentos fallidos de integración de redacciones offline y online de grandes grupos editoriales, estábamos desencantados con la profesión los que aún teníamos trabajo. Luego ya nos quedamos en la calle. Así que la primera razón fue un empuje personal para crear una nueva manera de trabajar sin jefes en nuestra propia empresa.

En segundo lugar porque se inventó el iPad y tras él el fenómeno de las tablets. Aparecía así un aparato que te permitía confeccionar productos digitales interactivos y digitales pero con el toque de diseño de los medios analógicos y una publicidad integrada más parecida al papel que al digital, tanto en forma como en pago.

Y en tercer lugar, la aparición de herramientas de producción de revistas a un precio asequible, que permitía poder embarcarse en una aventura empresarial sin necesidad de una inversión millonaria, aunque la inversión inicial fue importante.

Con estos factores en mente, pensamos que era una buena idea aunar todo lo aprendido en nuestras carreras profesionales: editorial, digital y audiovisual en una revista que permitiera ser vista, leída y tocada. Algo que se intuía en cabeceras como Wired, pero que los grandes grupos editoriales no se atrevían a hacer: un diseño potente, contenidos de calidad, profundidad con la interacción y experimentos visuales asociados a la edición gráfica de la revista. Y siempre, con mucho humor, factor que echábamos de menos en las revistas de estilo de vida.

Y además que fuera económica viable y pudiéramos vivir de ella. El triple salto mortal.

– ¿Quiénes fueron los principales impulsores de DON y cuál era su experiencia previa en el mundo del periodismo digital?

Detrás de DON estamos tres socios Rafael Benítez, Enrique Torralbo y yo, Javier Moya. Más que detrás de DON, que también, detrás de The Tab Gang, la empresa editora que montamos para lanzar la marca DON. Ese fue nuestro gran acierto, que hace que siete años después, pese a no existir en la actualidad la cabecera, la empresa sigue en pie realizando trabajos de comunicación y contenidos en forma de revistas, publicaciones, vídeos, redes sociales y páginas web para marcas y empresas.

Nuestra experiencia previa era extensa antes de emprender con The Tab Gang. Rafael Benítez ha estado ligado toda su vida al mundo de las revistas de estilo de vida. Ha sido redactor en la revista Tribu; redactor jefe de GK y director de la revista FHM. Enrique Torralbo había estado ligado más al mundo corporativo tras su paso por el departamento audiovisual de Ferrovial y haber sido después el director audiovisual del área de comunicación del BBVA.

Enrique y yo nos conocimos trabajando en las revistas Esquire y Harper’s Bazaar. Él estaba aburrido de hacer vídeos de empresa, aunque de vez en cuando rodaba documentales y anuncios de TV con grandes presupuestos, y le propuse que me ayudara con la parte audiovisual de las cabeceras. Yo en aquél momento, hacia el año 2010, dirigía el área digital de la empresa Spain Media Magazines que editaba la versión española de esas revistas.

Anteriormente yo había trabajado como redactor jefe en PrisaCom (que editaba elpais.com, cadenaser.com, as.com, los40.com, … los medios digitales del grupo Prisa) y en Terra.es

Rafael y yo éramos amigos de siempre, así que nos pareció una buena idea sumar nuestros conocimientos de tres campos clave para una empresa de contenidos del siglo XXI: editorial, digital y audiovisual.

– ¿Cuáles consideras que fueron los puntos fuertes de la revista en su época de mayor éxito? ¿Qué elementos e iniciativas innovadoras llevaba a cabo DON que no hiciese el resto (o solo una parte pequeña de la competencia)?

Bajo mi punto de vista, el punto fuerte de DON era la calidad de sus contenidos. Pulsabas sobre la revista y se te abría la boca. Literal. A veces lo hacíamos mejor o peor, pero en todos los números había contenidos que te producían el efecto ¡wow! Nuestros más de 15 años de experiencia cuando montamos la revista junto a la de nuestros colaboradores en diseño, fotografía, infografía, redacción y audiovisual fue el factor clave para diferenciarnos del resto de cabeceras. Detrás de las puramente digitales estaban personas muy jóvenes sin tantos contactos ni oficio. Hacían buenos productos, pero de una calidad menor. Por otro lado, las versiones digitales de las revistas clásicas papel eran simplemente el PDF subido a un quiosco digital. Un rollo.

– En los medios nativos digitales, la principal fuente de ingresos es la publicidad o la suscripción de sus lectores, ¿cuál era el principal medio de financiación de la revista?

Una de las razones de editar una revista para tablets fue la publicidad. Aunque siempre tuvimos un versión online con el objeto de ayudar a la cabecera de tablets en difusión y notoriedad, para que una web sea rentable al estilo de Vice, por ejemplo, necesitas mucha inversión y tiempo para lograr una audiencia masiva con la que poder comercializar la publicidad y vivir de ella. Con los tablets estaba todo por inventar y pensamos que podría ser una buena idea huir del modelo de banners invasivos que hacen que la experiencia de usuario sea nefasta y ofrecer a lectores y anunciantes la posibilidad de integrar la publicidad como en la revistas de papel, bien diseñada y situada, pero con la interacción que permite un medio digital. Y a precios analógicos. Pensamos que con 25.000/50.000 lectores la publicidad se podía vender como con medio millón de usuarios de una página web. También el branded content que hacíamos era elegante e interesante y una fuente de ingresos potente.

– Cuáles son, según tu criterio como profesional, los elementos principales que debe tener una publicación online para tener éxito en la era digital en la que vivimos.

El elemento principal es saber crear una comunidad de lectores y anunciantes que sientan suya la cabecera y se identifiquen con ella y sus contenidos. Es lo que hizo en su día Vice y ahora medios como eldiario.es, Código Nuevo o Mongolia, por citar algunos de diferentes ámbitos.

– Como me comentaste por Instagram, la vida de DON es una historia «de auge y de caída». Desde el punto de vista de la innovación y de las necesidades que exige el periodismo online, ¿qué crees que “falló”?

No supimos hacer rentable la cabecera. Quizás a nuestra silla le faltó la pata comercial para que no se tambalearan las tres restantes: editorial, digital y audiovisual. Con el auge de los iPads, el lanzamiento de la revista a finales de 2013 fue muy bueno, ganamos muchos premios y reconocimiento y se mantuvo durante casi tres años. No teníamos mucha publicidad por la fragilidad de nuestra nueva empresa frente a la competencia feroz de revistas nuevas y clásicas peleando por la atención de las marcas, pero sí la suficiente como para no cerrar la empresa y la cabecera. Después ,el boom de las tablets como plataformas para consumir contenidos se desinfló, las descargas de la revista descendieron y con ellas la publicidad. El lugar de las tablets se quedó como herramienta para el mundo de la empresa y el entretenimiento de los niños.

Al mismo tiempo que DON se desinflaba, hacia 2017, la empresa crecía en cierta manera gracias al prestigio de DON. Trabajamos dirigiendo la revista  Tentaciones para El País, realizando consultorías estratégicas para el Real Madrid, produciendo trabajos audiovisuales para Vetusta Morla, por citar algunos trabajos de relumbrón, así que decidimos matar a DON antes de que él nos matara a nosotros.

Con las perspectiva de los años, no nos arrepentimos de haber emprendido esta aventura, donde ha habido de todo: muchísimo sacrificio y penurias económicas, pero también grandes satisfacciones personales y profesionales.

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